Pese a la gran campaña que hubo para apoyar el voto nulo, sus efectos han sido eso: nulos, porque ganan los mismos de siempre.
A los partidos políticos les importó poco porque saben que comprando un voto aquí, otro allá… apoyandose de las televisoras para influir en el elector, logran su permanencia en la vida política de este país.
El claro ejemplo es el partido “verde”, que de verde no tiene nada, aprovechandose del sentimiento de la gente, de falsas e imposibles promesas se convierte en la cuarta fuerza en la cámara de diputados.
Nada mas que un partido de mercaderes.
Hay mas de un político queriendo todos esos votos nulos (mas bien el dinero que les da el IFE
); según el PREP, si estuvieran registrados como partido político, ocuparían el quinto lugar en curules.
Lo curioso es ver que la poca gente que vota le apuesta de nueva cuenta al dinosaurio, mientras otros partidos con buenas propuestas (al menos en apariencia) pueden perder su registro.
México: el nuevo Jurasic Park.
Por cierto, como no conocía a ninguno de los candidatos a diputado federal en mi distrito (se supone que debemos de conocer a nuestro representante y una vez elegido saber donde está y que rinda cuentas, cosa que no sucede), no hubo mas alternativa que voto –> /dev/null.